El 1 de julio de 2026, Sony ha soltado la bomba que muchos veníamos anunciando desde hace años: a partir de enero de 2028 dejará de fabricar discos físicos para los nuevos juegos de PlayStation, tanto propios como de terceras compañías. A partir de esa fecha, todo lanzamiento nuevo en PS5 (y en la futura PS6) solo existirá en PS Store o, como mucho, en forma de caja con código de descarga en las tiendas. Ese mismo día, Sony ha anunciado también el cierre definitivo de la PlayStation Store de PS3 y PS Vita para julio de 2027. Dos golpes en 24 horas que, vistos desde el retrogaming, no son una sorpresa: son la confirmación de todo aquello contra lo que llevamos peleando desde que empezamos a dumpear cartuchos en los años 90.
Qué ha anunciado Sony exactamente
En su comunicado oficial, PlayStation explica que la decisión responde al cambio de hábitos de consumo, ya que la mayoría de su comunidad prefiere hoy el acceso digital. La compañía insiste en que la medida no afecta a los juegos ya publicados, ni a los que salgan antes de 2028 en formato disco, y que seguirá dando la opción de comprar en tiendas físicas o en PS Store, aunque a partir de esa fecha las cajas que se vendan en tienda contendrán solo un código de descarga, algo que ya está pasando con GTA VI.
Ese mismo comunicado va acompañado de otro no menos importante: la PlayStation Store de PS3 y PS Vita empezará a cerrar este mismo año en mercados como México, Honduras o Nicaragua, y se apagará a nivel mundial en julio de 2027. A partir de entonces no se podrán comprar juegos ni DLC nuevos en esas plataformas, aunque Sony promete mantener disponibles las descargas de compras anteriores "en un futuro previsible", una frase que cualquiera que lleve tiempo en esto sabe que no es una garantía eterna.
La respuesta de la industria española: GAME, Meridiem y las tiendas especializadas
La reacción en España no se ha hecho esperar. GAME, la cadena de tiendas especializadas con 40 años de historia, ha publicado un comunicado en el que defiende que perder una edición física significa perder la libertad de prestar, revender, coleccionar o simplemente elegir dónde comprar, y ha calificado la medida de Sony como un modelo impuesto de forma unilateral. La editora Meridiem Games se ha pronunciado en la misma línea, reafirmando su apuesta por el físico pese al golpe. Medios como Vandal, 3DJuegos, Hobby Consolas, La Vanguardia o ABC han recogido en las últimas horas el enfado de tiendas, editoras y jugadores, que hablan ya de posibles subidas de precio al desaparecer la competencia entre formatos, y de una medida "anticonsumidor" al eliminar la capacidad de elegir cómo comprar.
Kojima ya nos avisó en 2021
Con el anuncio recién publicado, ha vuelto a circular un hilo de Hideo Kojima de agosto de 2021 en el que advertía de que llegará un momento en que ni siquiera lo digital será realmente nuestro, y que un cambio brusco en una empresa, un gobierno o una tendencia puede cortar de golpe el acceso a películas, libros o música que hemos amado. No hablaba solo de videojuegos, pero la reflexión encaja de forma casi profética con lo que estamos viviendo ahora. Y en RetroPlayingBCN, que llevamos desde 2013 documentando lo que pasa cuando una tienda digital cierra, sabemos exactamente de qué habla.
La cara retro del problema: esto ya lo hemos vivido
Para cualquiera que se mueva en la preservación y el retrogaming, el cierre de la PS Store de PS3 y PS Vita no es una anécdota, es un aviso de lo que le espera a la generación PS5/PS6. Cuando una tienda digital cierra, cientos de juegos que nunca tuvieron edición física quedan en riesgo real de desaparecer para siempre, a merced de que algún grupo de preservación consiga volcarlos a tiempo. Ya hemos contado en la web casos como el de la recuperación de más de 100 ROMs inéditas de Sega Channel, el pionero servicio de distribución digital de Sega en los 90, que durante décadas se dio por perdido en gran parte. Lo de PlayStation apunta al mismo destino, pero a una escala muchísimo mayor: miles de juegos de PS5 que, a partir de 2028, solo existirán como licencia en un servidor de Sony.
Es la misma lógica que ya explicamos hace años al hablar del cierre de páginas de descarga de ROMs: cuando desaparece el único punto de acceso a un juego, desaparece el juego. El disco físico, con todos sus defectos, ha sido durante 30 años la mejor garantía de preservación que ha tenido esta industria, precisamente porque no depende de que una empresa mantenga un servidor encendido.
Por qué el formato físico también es cultura de la preservación
En el mundo retro llevamos toda la vida defendiendo algo que ahora, de golpe, se ha convertido en debate mainstream: que tener el juego en tus manos, en un soporte físico, es la base de la preservación real. El proceso de dumping —volcar el contenido de un cartucho o un disco a un archivo digital verificado— solo es posible porque existe primero un original físico del que partir. Si repasas nuestra guía sobre ROMs retro y su nomenclatura, verás que todo el ecosistema de preservación de la escena clásica (No-Intro, Redump, TOSEC) se sostiene sobre discos y cartuchos que alguien conservó. Sin ese soporte físico, no hay volcado posible, y sin volcado, no hay preservación cuando la empresa decide apagar el servidor.
Buen ejemplo de ello es la campaña que documentamos sobre la preservación del catálogo PAL de Xbox 360, donde comunidades de voluntarios llevan años rescatando discos originales para subirlos a bases de datos como Redump antes de que se deterioren o se pierdan. Es exactamente el tipo de trabajo que se vuelve imposible cuando un catálogo nace exclusivamente en digital.
Qué opciones tiene hoy el jugador retro (y el jugador actual que no quiere depender de un servidor)
Mientras la industria discute si el físico sobrevivirá más allá de 2028, en el terreno retro seguimos apostando por soluciones que no dependen de ninguna tienda digital:
- Hardware FPGA, que recrea consolas clásicas a nivel de circuito sin depender de una emulación por software ni de ninguna licencia online. Repasamos a fondo esta filosofía en nuestro artículo sobre emulación por software, FPGA y ASIC, con el caso de la NeoGeo AES+.
- Flashcards y cartuchos flash como el SD2SNES/FXPak Pro, que permiten cargar tu propia colección de ROMs dumpeadas por ti mismo en hardware real, sin depender de ninguna cuenta ni servidor. Tienes todo el detalle en nuestra recopilación de cartuchos flashcard y en la última actualización de firmware del SD2SNES.
- Proyectos de decompilación y recompilación, que están liberando juegos del hardware original (y de cualquier tienda digital) para que corran de forma nativa en PC. Es el caso de PS2Recomp, que lleva PlayStation 2 a PC de forma nativa, o del proyecto que está decompilando Panzer Dragoon Saga de Sega Saturn.
Ninguna de estas vías depende de que una tienda siga abierta dentro de diez o veinte años. Y ese, precisamente, es el argumento de fondo que defiende GAME cuando habla de "libertad": la posibilidad de que tu juego siga siendo tuyo pase lo que pase con la empresa que lo publicó.
¿Y ahora qué? PS6 y el futuro del formato físico
Analistas del sector, como Ampere Analysis, apuntan a que el calendario elegido por Sony (enero de 2028) da pistas sobre la ventana de lanzamiento de PS6, y recuerdan que el disco de PS5 lo fabrica en exclusiva la propia Sony, cobrando a las editoras por cada unidad. En la práctica, es probable que las tiendas físicas acaben vendiendo solo tarjetas con códigos de descarga, como ya ocurre con el saldo de las eShops o las suscripciones. Para el jugador de a pie, y sobre todo para quien colecciona, la pregunta que queda en el aire es la misma que llevamos haciéndonos en el mundo retro desde hace 30 años: ¿qué pasará con esta generación de juegos cuando, dentro de dos o tres décadas, alguien quiera volver a jugarlos?
La opinión de RetroPlayingBCN
Lo que hoy es titular de portada —el fin del disco en PlayStation— es, para quienes llevamos años en esto, la confirmación de un proceso que empezó hace tiempo con el cierre de tiendas de PS3 y PS Vita, con juegos digital-only que desaparecen de un día para otro, y con catálogos enteros que solo sobreviven gracias al trabajo de comunidades de preservación. La diferencia es que ahora ese proceso afecta a las superproducciones de mayor presupuesto de la industria, no solo a joyas de nicho. El físico no es nostalgia: es la infraestructura que ha permitido que hoy podamos seguir jugando a títulos de hace 30 años. Perderlo sin sustituto real es, sencillamente, perder preservación.

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