Fortuna: la diosa romana de la suerte

 
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La fortuna, diosa romana de la suerte

 

El concepto de suerte es algo que ha sido una preocupación para los humanos desde los tiempos más remotos, ya sea en cuestiones del amor, de dinero, o en los tiempos más modernos, al apostar en casinos y, como siempre hay nuevas casas para apostar en línea, hoy te hablaremos de la diosa Fortuna, la deidad a la que deberías encomendarte para todo lo que implica suerte.

La diosa Fortuna

Como su nombre lo dice, Fortuna era la deidad y además la personificación de la suerte o la fortuna misma, y del azar también. Era homóloga de la diosa griega Tique, pero, a diferencia de lo ocurrido con otros dioses grecorromanos, fue en la Antigua Roma donde a Fortuna se le dio una enorme importancia.

Su atributo más alegórico era, lógicamente, la rueda de la fortuna, la clásica ruleta que simboliza tanto la buena como la mala suerte. No obstante, generalmente se le mostraba con su característica cornucopia, pues esa era la manera de representarla de una manera asociada a la buena suerte particularmente.

Pero volviendo al azar, también se la pintaba o esculpía con su cornucopia, pero ciega, de forma similar a la justicia. Es por esto que existía la famosa frase en latín “la dea fortuna è cieca” (la diosa fortuna es ciega).

En la mitología

En cuanto a su historia mitológica, generalmente se decía que era hija del rey de los dioses, Júpiter (homólogo romano de Zeus) y su esposa Juno (nombre romano de Hera); de hecho, hay representaciones de la reina de los dioses amamantando a Fortuna. En cuanto a su personalidad, se decía que era la diosa más caprichosa del Olimpo, lo cual podría ser un simbolismo para representar al quisquilloso y misterioso azar.

El culto

No se sabe exactamente si el culto fue introducido por el emperador Servio Tulio o por Anco Marcio, pero el hecho es que era sumamente venerada en la Antigua Roma. Tenía su templo dedicado a ella en el Foro Boario y también un santuario público en una importante colina donde la gente le rendía culto. Además, como también era asociada a la maternidad, tenía su propia fecha, el 11 de junio, cuando se realizaba en su honor un festival llamado Fors Fortuna y también era una de las diosas patronas de la capital romana.

Finalmente, por si fuera poco, tenía su propio oráculo hecho con madera roble, elemento que estaba consagrado a ella.

La llegada del cristianismo

Progresivamente los dioses “paganos” fueron desapareciendo cuando el Imperio romano adoptó el cristianismo como la religión del estado, pero hacer desaparecer a Fortuna fue un poco más difícil que con otros dioses.

Se cuenta que su figura continuaba en el subconsciente colectivo de la población romana debido a su importante papel y lo que representaba, a la suerte y al azar mismos.

La diosa seguía siendo tan referenciada y relevante en la cultura de los pueblos romanos que incluso el cristiano Agustín de Hipona (San Agustín) llegó a hablar de ella alegando que, una divinidad que podría traer buena y mala suerte por igual no podía ser positiva, así que solo los malos deberían adorarla.

Sin embargo, Fortuna fue desapareciendo paulatinamente como una deidad venerada, pero siguió siendo representada en la cultura popular, ya sea en obras como en Inferno de Dante Alighieri, con su característica rueda de la fortuna o en el comienzo de la famosa colección de manuscritos, Carmina Burana, donde se incluye el poema “O Fortuna”.

Aunque ya no era vista como una divinidad a la cual adorar, la famosa diosa de tiempos antiguos, también estuvo presente en la época del renacimiento.

Sus diferentes versiones

Asimismo, los romanos solían dar diferentes representaciones y nombres a una misma deidad, así que no es de extrañar que Fortuna tuviese muchas otras versiones: entre ellas tenemos a Fortuna Annonaria, para la suerte de las cosechas; a Fortuna Augusta, para la suerte del emperador; a Fortuna Mulieberis para la suerte específica de las mujeres; incluso podemos encontrar a Fortuna Redux, la que trae la suerte al viajero que vuelve a casa y lo ayuda a llegar a salvo. Como estas, existían muchas otras representaciones y atributos exactos para encomendarse a ella y atraer la buena fortuna.

¿Existen otros dioses de la suerte?

Como mencionamos anteriormente, la suerte y la fortuna son conceptos abstractos que han estado con nosotros los humanos desde épocas antiquísimas, así que como Fortuna o la Tique griega existen una gran cantidad de diferentes dioses asociados a la suerte o al azar. Por ejemplo, tenemos al espíritu marino Mami Wata, cuyos patronazgos incluyen a la suerte; también tenemos a la diosa Vesunna, quien, al igual que Fortuna era representada con una cornucopia. En cuanto a dioses masculinos podemos encontrarnos Tiurakh, el dios de la riqueza de la religión tradicional serer, asociado a la buena fortuna; o incluso al dios romano Sors, quien se decía era hijo de Fortuna y cuyo nombre es usado incluso hoy en día para los juegos de apuestas como el póker.

Incluso, increíblemente también existen deidades técnicamente contrarias a Fortuna y más asociadas a la mala suerte específicamente, como Jyestha, la diosa hindú de las desgracias y la mala suerte.

Sin embargo, volviendo a nuestra protagonista, la diosa Fortuna, aunque ella ya no sea venerada actualmente, sus atributos siguen presentes en nuestro día a día, ya sea para obtener buena suerte en el amor o con el trabajo, o la buena suerte en las apuestas y el dinero en general.

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